martes, 29 de marzo de 2011

¿Alianzas Universidad-Empresa en Colombia? Una excelente propuesta de la Reforma a la Educación superior.

En días recientes se realizó en la EAFIT un foro en el que la Ministra de Educación María Fernanda Campo presentó a debate la reforma a la educación superior, recién planteada. Allí, uno de los temas más discutidos fue la propuesta de permitirle a las universidades públicas del país la realización de contratos y alianzas con el sector privado, ya sea para venta de proyectos, asesorías, u otros.

Dicha discusión se dio porque varias personas sienten que esta relación empresa-universidad atenta contra la calidad académica y la autonomía de las universidades, entendiendo autonomía en un sentido amplio con diversos matices. A continuación se pretende contradecir a dicho argumento, mostrando como la universidad no solo no pierde, sino que también puede ganar autonomía y re afirmar su naturaleza pública con la reforma.



1. Autonomía Económica: Con las restricciones fiscales que actualmente se plantean al Estado colombiano (ver regla fiscal), es difícil mantener y ampliar el actual ritmo de cobertura que presentan las universidades públicas, sin sacrificar su calidad. Esto limita la capacidad de auto-gestión que tienen las universidades ya que la oferta de investigaciones y programas académicos se encuentran supeditadas a la cantidad de recursos desembolsados desde el gobierno central, creando una competencia entre las universidades. Por esto, las últimas deben encontrar una fuente alternativa de recursos que les genere mayor independencia con respecto al gobierno, y una de las alternativas más inmediatas y sostenibles es estableciendo alianzas con el sector privado, ya sea mediante la venta de proyectos o la co-financiación de los mismos. Esta opción permitiría generar mayor cantidad de ingresos para mantener la calidad y ampliar la cobertura universitaria.

2. Autonomía Política: Cuando la única fuente de ingresos de una persona es otra persona, la primera se encuentra a merced de las decisiones, sobre ella, que la segunda tome en casi todos los aspectos; bajo esta lógica, las universidades públicas deben obedecer literalmente casi todas las instrucciones del gobierno, a riesgo de perder "simpatía" frente a otras universidades y, así, perder ingresos. Esta situación cambiaría notablemente si las universidades encuentran recursos financieros que no procedan del gobierno (como sería la alianza con el sector privado), con lo que se encontrarían con mayor poder de negociación en las reformas y, además, financiar con libertad sus  políticas de desarrollo institucional.

3. Autonomía Académica: Uno de los temores más grandes que tienen los académicos, es que la universidad deje de tener autonomía en la clase de investigaciones que lleva a cabo, debido a que ahora serían los intereses de las empresas los hilos conductores de los temas de investigación que serían seleccionados, dejando de publicar y afectando así su calidad académica e investigadora. Pero, cuando se analiza con cuidado, se encuentran experiencias internacionales como la de Brasil, país que radico una Ley similar y de la cual se observa que poco (o nulo) impacto negativo tuvo sobre la libertad académica: las universidades continuaron con una tendencia de tipo y cantidad de investigaciones similares  a las existentes pre-reforma. La razón subyace en que es dudoso que los académicos cambien radicalmente de mentalidad en el corto plazo (e incluso en el largo), por lo que no todos van a vender y negociar con el sector privado; además, en Colombia el sistema de incentivos de Colciencias hace que los investigadores tiendan a publicar más que a patentar.

Bajo otro punto de vista, es posible pensar que obtener ingresos de la empresa puede impulsar mayor cantidad de investigaciones con fin académico. Al tener mayor ingreso, los grupos pueden decidir en que proyectos involucrarse sin someterse al lento proceso de Colciencias, apoyando mayor cantidad de  estudiantes y expandir libremente sus tópicos de investigación.

4. Naturaleza Pública de la Universidad:  Otro temor es que esta reforma genere una lenta privatización de la  universidad, atentando así a su naturaleza pública.

Como se afirma en un post anterior, actualmente las universidades públicas se encuentran más enfocadas en impactar a la comunidad académica que en contribuir al progreso de los otros actores sociales y económicos. Pero, con la Reforma la situación cambiaría ya que las universidades podrían involucrarse activamente en el desarrollo socio ecónomico del país, gracias a las contribuciones de las diferentes ramas del conocimiento, en forma tal que impulsen el crecimiento de la competitividad nacional y en la generación de empleo de alta calidad, para superar las desigualdas sociales y la pobreza juvenil.

Finalmente, el mundo global evoluciona a un ritmo cada más acelerado y es necesario que las sociedades, y sus actores, se adapten velozmente a los cambios que se plantean. Gracias a esta reforma, las universidades, que son actores sociales de máxima importancia, tienen la oportunidad para flexibilizarse y ajustarse a las nuevas demandas que la sociedad les plantea, siendo actor clave para la superación de la pobreza y lograr el desarrollo. Por ello, es tiempo de preguntarnos qué tipo de universidad pública queremos para el país: ¿una en la que formen a los jóvenes de manera des contextualizadas y que luego no puedan tener oportunidades laborales? o ¿Una moderna y en sincronización con la sociedad, formando e investigando de acuerdo a las necesidades que les demanda la sociedad y la academia?.



1 comentario:

  1. Es importante y completa la visión que presentas en este debate. En cuánto a la autonomía política, anotaría la importancia de una formación independiente de los gobiernos eventuales, ya que dicha autonomía aportaría en la formación de ciudadanos críticos que puedan ejercer mejor sus derechos democráticos. Considero lo anterior como un impacto social importante. También sugeriría apoyar tu argumento del brasil con otras experiencias adicionales.

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